Vías de administración: ¿intramuscular o subcutánea? Parte 1.

Cuando me di cuenta de que realmente lo que me pasaba era que no había sido consciente de que era un hombre transgénero empecé a buscar información sobre la hormonación. Sabía que había que pincharse testosterona entre 1-2 veces al mes y automáticamente mi cerebro hizo la asociación tratamiento crónico = subcutáneo, ya que en la medicina actual esta es la norma con muy muy pocas excepciones. Sí en algo somos expertos los anestesiólogos es en manejo de fármacos y vías de administración ya que usamos muchísimos y por vías muy variadas (más de las que veremos en este post, por ejemplo la vía epidural, intradural, y otras). Cuán fue mi sorpresa cuando vi que se trataba de un tratamiento intramuscular, con lo que eso conlleva. Les explico un poco para que entiendan mi asombro.

Vías de administración

Cuando los médicos queremos administrar un tratamiento tenemos que decidir la vía por la cuál lo vamos a hacer. Esto viene determinado por varias cuestiones como son principalmente: la naturaleza del fármaco, la rapidez del efecto y la relación riesgo/beneficio entre una vía u otra. Veamos los tipos de vías que existen:

  • Vía oral. La más habitual, la que suele presentar una mejor relación riesgo/beneficio (maximizar los beneficios con los mínimos riesgos) y es en forma de comprimidos, cápsulas o jarabes.
  • Mucosas. Aquí entrarían las vías rectal, vaginal y sublingual. Consiste en colocar el medicamento en contacto con estas mucosas y se irá absorbiendo. Por ejemplo, la vía sublingual tiene como beneficio sobre la oral que se absorbe más rápido ya que se salta el paso por el estómago (la mayoría de fármacos se absorben en el intestino), pero no todos los fármacos sirven para esta. Un ejemplo que todos conocemos es para algunos ansiolíticos como el diazepam o para la tensión alta: “la pastillita debajo de la lengua”.
  • Inyectables o vía parenteral. Aquí agrupamos todo lo que sea atravesar la piel con una aguja y la llamaremos de una manera o de otra según a dónde lleguemos con ella.
    • Vía subcutánea: se queda en la grasita que hay justo debajo de la piel.
    • Vía intramuscular: penetra en el tejido muscular.
    • Vía intravenosa: pasa directamente a la sangre a través de una vena.
  • Transdérmica mediante parches o cremas. 

Biodisponibilidad

Esta palabrota es un término muy importante para nosotros, ya que significa el porcentaje de esos “miligramos” que realmente pasa a la sangre y son los que realmente van a ejercer efecto. Por ejemplo, de los 500 mg de paracetamol que nos tomamos, sólo alrededor del 70% llega realmente a la sangre y el resto se queda mezclado con los alimentos. También nos dice el tiempo al que ocurre esa concentración máxima. 

Esta biodisponibilidad depende de la naturaleza en sí de cada fármaco y de la vía de administración.

Hablemos entonces de las vías parenterales…

Como decía, el objetivo principal que tenemos al administrar un fármaco es que llegue a la sangre en la dosis que queremos para que se distribuya por todo el organismo y vaya a donde tenga que ir. La diferencia que hay entre estas 3 vías está en el tiempo que tardan en llegar a la sangre y el porcentaje de fármaco que llega (biodisponibilidad). Como norma general, el tiempo que tarda un fármaco en llegar a la sangre desde un tejido va a depender de su vascularización, es decir, la cantidad de sangre que pasa por él. Es muy bonito porque tiene todo mucha lógica 🙂

  • Vía intravenosa: evidentemente es la más rápida y la biodisponibilidad es del 100%.
  • Vía intramuscular. Es rápida también ya que el músculo es un tejido muy vascularizado.
  • Vía subcutánea. Es la más lenta ya que la grasa es un tejido de almacén y no tiene tanta cantidad de vasos sanguíneos. Lo vemos directamente cuando cocinamos: el filete sangra, la grasa de alrededor no.

La biodisponibilidad de la vía intramuscular y la subcutánea va a depender del tipo de fármaco y se mide de manera específica para cada uno mediante estudios clínicos en el cual pones el fármaco y vas haciendo analíticas para ver lo que tarda y el porcentaje, y puede ser igual o ligeramente diferente. Es decir, no lo elegimos, viene dado.

Vía intramuscular vs vía subcutánea

Vamos a aplicar los conocimientos que nos ha dejado la crisis del COVID-19, que el saber no cae en saco roto. Para ello hay que recordar lo que nos contaban al principio sobre los dos tipos de curvas y la necesidad de aplanar la curva.

La primera curva presentaba un pico, ya que la velocidad de contagios era mayor. Se alcanzaba un mayor número total de casos, sobrepasando la capacidad del sistema sanitario; también se terminaba antes. Sin embargo, la segunda curva, que representaba una velocidad de contagios más lenta, se dilataba más en el tiempo pero no se sobrepasaba la capacidad del sistema sanitario. Por así decirlo, había un acople entre recursos y enfermos lo que hacía que fuese una situación más eficiente.

Pues lo mismo pasa con estas dos vías de administración, donde la curva en pico representaría a la intramuscular y la aplanada a la subcutánea. Y dependiendo de la situación, los médicos buscaremos el pico o la plana eligiendo una u otra.

Aparte, cada una presenta unos riesgos específicos.

Intramuscular

  • Infección. Considerar que la infección en tejido muscular tiene más riesgo en sí ya que se trata de una estructura más profunda y con más vasos sanguíneos (mayor probabilidad de pasar a la sangre).
  • Riesgo de inyección en un vaso sanguíneo sin advertirlo, con lo cual estamos alterando la biodisponibilidad y se pueden alcanzar dosis tóxicas. 
  • Hematomas, por lesión de algún vaso a su paso por el músculo.
  • Lesión del nervio ciático para inyecciones en el glúteo, con las implicaciones que esto tiene. Por eso se dice que hay que pinchar en el cuadrante superior externo de la nalga.

Entre otros riesgos, por eso es una vía de administración que NO se recomienda realizar uno mismo o por personal no sanitario.

Subcutánea

La vía subcutánea presenta un gran número de ventajas:

  • Es una técnica poco agresiva: aguja más pequeña y no atraviesa estructuras importantes. 
  • Autonomía, ya que previa instrucción, se puede administrar en domicilio por paciente o familiares sin tener que estar presente algún sanitario.
  • Menos dolorosa.

Las complicaciones son menos frecuentes y menos importantes ya que es un plano muy superficial. La más frecuente es la induración, es decir que el fármaco administrado comprime un poco la grasa de alrededor y se puede quedar la zona un poco inflamada y por norma general suele desaparecer pasadas 24-36 h. También se pueden infectar o salir un hematoma pero es mucho menos frecuente.

Voy a dejar esta entrada aquí para ir familiarizándonos con la información y en la próxima hablaremos específicamente sobre el tratamiento con testosterona por vía subcutánea. Si tienen dudas o quieren que trate alguna duda específica déjalo en comentarios o mándame un email.

¡Salud!

2 comentarios sobre “Vías de administración: ¿intramuscular o subcutánea? Parte 1.

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